


El castillo de San Pedro es el gran símbolo de Bodrum, una fortaleza magníficamente conservada que los Caballeros Hospitalarios de Rodas empezaron a construir en 1402 sobre un promontorio rocoso que separa los dos puertos de la ciudad. Al subir por sus puertas y torres, cada una con el nombre de una nación distinta de caballeros (inglesa, francesa, alemana, italiana), pasarás junto a escudos de armas, cañones, una capilla y jardines en terrazas con especies mediterráneas, y las vistas sobre la marina y la ciudad blanca son espléndidas. Los caballeros lo construyeron en parte con piedra tallada recuperada de las ruinas del Mausoleo, así que el castillo está hecho, literalmente, de una maravilla del mundo. En su interior alberga el célebre Museo de Arqueología Subacuática, de modo que una sola visita combina fortaleza, jardines y colecciones de primer nivel mundial. Calcula al menos un par de horas, porque el recorrido es empinado, empedrado y con muchos escalones. Preside todo el frente marítimo y por la noche luce una preciosa iluminación.
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