


Este tranquilo yacimiento arqueológico señala una de las siete maravillas del mundo antiguo: la tumba monumental construida hacia el año 350 a. C. para Mausolo, gobernante de Caria en época persa, y su esposa Artemisia. Tanto se admiraban sus dimensiones y sus esculturas que su nombre nos dio la propia palabra «mausoleo». Los terremotos la derribaron con el paso de los siglos y los Caballeros de Rodas se llevaron gran parte del mármol para construir el castillo de Bodrum, así que hoy se conservan los cimientos, algunos fragmentos de columnas, canales de desagüe y piedras talladas dispersas, junto a una exposición informativa con dibujos y maquetas que te ayudan a imaginar la estructura original de 45 metros, coronada por una pirámide escalonada y una cuadriga. Es una ruina modesta que recompensa la imaginación y el contexto más que la grandiosidad, escondida en una calle residencial a un corto paseo cuesta arriba desde el puerto. A los apasionados de la historia les resultará imprescindible; los visitantes ocasionales deberían leer primero los paneles.
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