


El fuerte de Qaitbay se alza en la punta de una lengua de tierra a la entrada del Puerto Este, en el lugar exacto donde se levantaba el Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas, hasta que los terremotos acabaron por derribarlo en el siglo XIV. El sultán Qaitbay construyó la fortaleza en la década de 1480 en parte con las piedras caídas del propio faro, y si te fijas bien en la base de los muros podrás distinguir columnas de granito rosa reutilizadas y colocadas en horizontal. La achaparrada torre del homenaje blanca es pequeña pero con mucho ambiente: subes por estrechas escaleras de caracol, pasando por galerías de cañones y una pequeña mezquita, hasta las almenas de la azotea, con una vista completa del puerto, la flota pesquera y la Corniche que se curva hacia el centro. El entorno es el verdadero atractivo, con el mar por tres lados, la espuma rompiendo en las rocas y familias pescando a lo largo del espigón. Los buceadores han cartografiado bloques caídos del faro y esfinges antiguas que yacen en el puerto, muy cerca de la costa, aunque ese yacimiento submarino no es de fácil acceso.
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