


Wat Phra Si Sanphet fue el templo más grandioso y sagrado de Ayutthaya, construido dentro del recinto del palacio real para servir de capilla privada a los reyes, por lo que nunca vivieron monjes en él. Su rasgo más característico, y la imagen más icónica de toda la ciudad, es una hilera de tres chedis restaurados en forma de campana que se alzan majestuosos en línea, levantados en el siglo XV y a principios del XVI para guardar las cenizas de tres reyes de Ayutthaya. El templo albergó un Buda de pie de dieciséis metros cubierto de oro, que fue despojado y fundido cuando los birmanos saquearon la capital, y las plataformas de ladrillo y los restos de columnas que sobreviven en torno a los chedis dan una idea de lo enorme que fue el complejo. Situado junto a las ruinas del antiguo palacio, es uno de los rincones más fotogénicos de Ayutthaya, sobre todo con la luz dorada de última hora de la tarde. Queda a poca distancia de los demás monumentos centrales y es una parada imprescindible en cualquier visita.
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