


Es una de las estaciones de tren más fotografiadas de Tailandia y, sin duda, la más bonita. El edificio actual, rojo y crema, data de la década de 1920, y su joya es el ornamentado pabellón real de espera, una construcción de teca de estilo tailandés que en su día acogía a los reyes que viajaban al cercano palacio de verano. Sus frontones calados, sus tejados apuntados y un cuidado jardín hacen que parezca más un templo que un lugar de paso. Sigue funcionando como estación de la línea sur, así que puedes ver pasar los trenes locales mientras fotografías el andén. La entrada es gratuita y bastan veinte minutos para recorrerla, lo que la convierte en una parada fácil entre otras visitas. Ven a primera hora de la mañana o a última de la tarde para disfrutar de una luz suave y de menos grupos turísticos. Si tienes tiempo, un trayecto corto y lento en tren hacia el sur es una forma preciosa y barata de ver la costa a ras de suelo.
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