


El famoso puente de hierro negro de la ciudad de Kanchanaburi es el vestigio más visitado del Ferrocarril de la Muerte y un auténtico superviviente de la guerra. Construido por prisioneros de guerra y trabajadores asiáticos en 1942 y 1943, fue bombardeado por la aviación aliada al final de la guerra; los dos tramos centrales, angulosos y de lados rectos, son reemplazos de la posguerra, mientras que los tramos curvos de ambos extremos son los originales. Puedes cruzarlo a pie sobre las traviesas y apartarte a las plataformas de refugio señalizadas cuando se acerque un tren, ya que la línea sigue en servicio hoy en día. Un pequeño tren turístico sale de la estación de la ciudad, cruza lentamente el puente y continúa a lo largo del río, una forma emotiva de percibir la magnitud de lo que se construyó. El entorno es pintoresco, pero recuerda lo que costó: lee un poco de historia antes para que cruzarlo signifique algo más que una foto. A primera hora de la mañana hace más fresco y hay menos gente. El cercano mercado nocturno y los restaurantes junto al río son un plan fácil para la noche.
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