

El gran símbolo de Alanya son en realidad dos monumentos unidos de la edad de oro selyúcida de la ciudad. En lo alto de la península se alza el castillo de Alanya, una vasta fortaleza que el sultán Alaeddin Keykubad I reconstruyó tras tomar la ciudad en 1221; sus murallas recorren unos seis kilómetros alrededor del promontorio y encierran una ciudadela interior, una pequeña mezquita otomana, un bazar cubierto, cisternas y terrazas al borde del acantilado con vistas impresionantes sobre las dos bahías. Abajo, en el puerto, se levanta su compañera, la Kızıl Kule o Torre Roja, una llamativa torre octogonal de ladrillo rojo terminada en 1226 para proteger el puerto y el astillero que hay a sus pies; sus cinco plantas suben hasta un mirador en la azotea, y figura en el propio escudo de la ciudad. Puedes subir en coche o en teleférico hacia el barrio del castillo y bajar paseando por las callejuelas antiguas. Ve a última hora del día, cuando el calor afloja y el atardecer ilumina las murallas; lleva agua, porque arriba apenas hay sombra, y usa calzado adecuado para los adoquines.
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