

Justo detrás de la playa de Cleopatra se esconde uno de los atractivos más curiosos de Alanya: una pequeña cueva de estalactitas descubierta por casualidad en 1948, cuando unos obreros extraían piedra para el rompeolas del puerto. Un corto pasadizo da paso a una cámara repleta de estalactitas y estalagmitas iluminadas de forma espectacular, que se calcula que han tardado unos quince mil años en formarse. Su verdadera fama, sin embargo, se debe al aire: cálido, extremadamente húmedo y con un nivel de dióxido de carbono inusualmente alto, a una temperatura que se mantiene estable en torno a los veintidós grados todo el año. Desde hace décadas, personas con asma y problemas respiratorios acuden a sentarse dentro en sesiones matinales, convencidas de que este ambiente les alivia la respiración, y a menudo las verás en los bancos del fondo de la cueva. Para la mayoría de los visitantes es una curiosidad rápida y fascinante de diez minutos más que una larga excursión. Combínala con la playa y el cercano Museo de Alanya, ve por la mañana, cuando el aire está más quieto, y ten en cuenta que el calor denso y húmedo puede resultar agobiante.
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