


Instalado en un bazar cubierto y caravasar otomanos del siglo XV, bellamente restaurados, justo debajo del castillo, es uno de los grandes museos arqueológicos del mundo y fue galardonado como Museo Europeo del Año. Su colección narra la historia de Anatolia en una secuencia casi ininterrumpida, desde las herramientas del Paleolítico, pasando por las pinturas murales neolíticas y la famosa figurilla de la diosa madre sedente de Çatalhöyük, hasta la Edad del Bronce. El corazón del museo es su sala hitita, donde monumentales ortostatos y relieves de piedra procedentes de Hattusa y de otras capitales representan dioses, reyes y procesiones tallados hace tres mil quinientos años. Los tesoros frigios de Gordion, entre ellos hallazgos vinculados a la leyenda del rey Midas, conviven con piezas de metal urartianas y tablillas comerciales asirias. Sus explicaciones claras y su lógico recorrido cronológico lo hacen accesible aunque sepas poco de arqueología. Para muchos viajeros es, por sí solo, el mejor motivo para quedarse un tiempo en Ankara.
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