


La ciudadela circular que corona la colina en el corazón del casco antiguo vigila Antep desde época romana y bizantina; Justiniano la amplió, y selyúcidas y otomanos la transformaron en la robusta fortaleza con bastiones que ves hoy. Se convirtió en símbolo de la ciudad durante el feroz asedio de 1920-1921, que valió a Antep el título honorífico de Gazi («héroe de guerra»), y durante mucho tiempo su interior albergó un museo dedicado a aquella defensa. Los terremotos de febrero de 2023 dañaron gravemente las murallas y los bastiones históricos, que están en restauración desde entonces, así que el acceso puede estar limitado o el interior cerrado; conviene comprobar la situación actual antes de subir. Incluso desde fuera y desde las callejuelas de alrededor, el castillo es el eje del barrio histórico y transmite con fuerza el pasado estratificado de la ciudad. Las calles que parten de su base conducen directamente al bazar del cobre y a los antiguos caravasares, lo que lo convierte en el punto de partida natural para explorar a pie.
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